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La armadura emocional – Parte 1 – Criterio de Verdad

Hoy vamos a seguir observando nuestras “creencias”, eso que “influye en mis comportamientos”, esas “estructuras mentales” que nos bloquean, para tomar conciencia que están y tener la libertad de cuestionarlas.

En todo este proceso lo que vamos ir buscando es libertad, y para ser libre será necesario hacer consciente lo inconsciente. Porque si no, será el inconsciente el que controle mi vida sin siquiera sospecharlo. La libertad está en la capacidad de ver mis creencias y ser libre de creerlas o no creerlas.

Y para eso hoy vamos a observar cómo funciona “El personaje”.

Este artículo va a ser un mix de texto y video. El proceso será sencillo, a medida que avance el texto, irán apareciendo videos para ver.

Antes de empezar, Previously on…
En el artículo anterior vimos a través de la alegoría de la verdad, cual es la verdad que es, cual es la verdad que no es, y comenzamos a cuestionar algunas estructuras mentales o creencias que tenemos y que quizás asumimos como verdades absolutas, cuando en realidad, más que verdades son interpretaciones.

Cité la frase: “Para tener resultados diferentes, no debemos hacer siempre lo mismo”, y para tomar acciones diferentes debemos modificar los pensamientos o creencias que sustentan esos comportamientos.

¡Pues bien!  terminado el “Previously” del blog, ¡Vamos al tema!

¿Qué es el personaje?

Con el paso del tiempo, hemos ido creando una armadura para protegernos de los demás, para que los “ataques” no lleguen a nuestra verdadera “piel” y poder controlar cuánto nos implicamos en las relaciones humanas.

El personaje es esa imagen que creamos para los demás y para nosotros mismos. Es la armadura, la que creemos que nos protege, la que nos aísla, la que nos vuelve “invulnerables”.

Nos creemos invulnerables con ella, pero esa invulnerabilidad, es ilusoria.

¿Saben que esconde la armadura? El rechazo que nos tenemos a nosotros mismos, por eso la creamos, para ocultarlo.

Existe una parte de nosotros la cual no amamos, por ende, odiamos. (Porque si no amo, odio. El odio será pequeño como una molestia, o grande como un enojo ¡de pu– mad–!, pero es odio al fin).

Como nuestro sistema de pensamiento tiene miedo de experimentarse tal cual es, aceptar su sombra, aceptar sus emociones entonces, ¿Qué hace? Las oculta. ¿A través de qué? De la armadura.

Creemos que el sufrimiento lo genera el hecho de ser “defectuoso”, de estar “fallado”, de no ser “suficiente”, de ser “erróneo”, Pero eso es lo que el sistema de pensamiento que tenemos nos quiere hacer creer. Lo que nos genera sufrimiento es el hecho de tener que sostener esa armadura toda la vida, anhelamos la libertad de ser lo que somos realmente, pero tenemos miedo de soltar la armadura, le tenemos miedo al SER.

¿Les suena esto, “el MIEDO a SER”?

Okey Adrian, pero como puedo hacer para disolver esta armadura, ¿si tengo miedo?

¿Miedo a qué?

A ser juzgado

¿Y dónde nace el juicio, en vos o en el otro?

En el otro…

¿Y qué parte de vos lo cree? Para que algo te afecte, una parte de vos debe creerlo, por eso duele, sino lo creyeras, no te afectaría.

Esa parte mis estimados, es la que nos juzga. Esa parte, es la que nos juzga a través del otro.

Esa parte es nuestra. El que se juzga siempre es uno mismo, no es el jefe, no es la familia, no es la pareja, es uno mismo a través del otro.

¿Y saben por qué no soltamos la armadura? Porque tenemos miedo a asumir que somos nosotros los que nos juzgamos, entonces le atribuimos al otro la responsabilidad. Es el otro el que me hace sentir mal, es el otro que habla mal de mí, es el otro… el otro… el otro…

Cuando en realidad: Soy yo el que me hago sentir mal, soy yo el que habla mal de mí, soy yo, soy yo, soy yo.

Y aquí está la clave para romper el círculo. Como tenemos miedo a que nos ataquen, armamos una armadura para evitar “sufrir”, y cuando aparece una amenaza (Si tenemos miedo es inevitable que aparezca, porque nuestra mente la va a crear para validar nuestro miedo irreal), atacamos primero, con la justificación mental: “Si ataco primero tengo más probabilidades de salvarme”, y en cada ataque, fortalezco mi armadura creyendo ser más fuerte.

El tema es que, mientras más grande sea la armadura, más dura e “invulnerable”, más sufrimos. ¿Se han dado cuenta de eso? Y más vulnerables nos sentimos, ¿ven la gran contradicción? Mientras más armado esté, más vulnerable me siento porque obviamente, más miedo tendré. (Igualmente más adelante en otro artículo veremos, el poder que tiene la vulnerabilidad a diferencia de lo que se cree realmente).

¿No será que el problema es la armadura?

Siempre que tenga miedo voy a tener una armadura, y siempre que tenga una armadura voy a ver al otro como una amenaza, y el miedo, produce sufrimiento.

Para disolver al personaje o armadura, tendré que dejar de creer o limitarme por ella. Probablemente aparezcan ideas en mi cabeza de lo que soy, no las juzgaré, sino que las observaré y no me las creeré, el proceso será soltar el peso de la carga que tiene definirme, para ser libre.

Soy tímido, soy extrovertido, soy un fracaso, soy feliz, soy exitoso, soy buen amigo, soy mal amigo, soy bueno en los negocios, soy malo en los negocios, soy mentiroso, soy honesto, etc. Esas definiciones son interpretaciones, y al único lugar que me van a llevar es a situaciones intermitentes de dolor o felicidad ilusoria.
¿Por qué felicidad… ilusoria? Porque siempre voy a tener miedo a perder esa “autodefinición”.

Cuando tenga éxito, entonces tendré miedo a perder ese éxito. Cuando sea feliz, tendré miedo a perder esa felicidad, cuando tenga dinero, entonces tendré miedo a perder ese dinero. ¿Creen que se puede ser feliz realmente, con ese constante miedo a perder?

Por otro lado, defino mi “yo” del presente, en base al pasado, y eso lo vuelve una definición falsa. En todo caso, estoy exitoso, estoy siendo buen amigo, estoy siendo malo en los negocios, etc. La vida es el momento presente que transitas, nada es permanente, todo está en constante cambio, por ende, tus definiciones son falsas en cada momento, ya que tu “yo” que definiste como “exitoso” o “fracasado”, no es tu “yo” presente, sino del pasado.

¿Entonces?

Bien, para terminar de darle una pincelada al asunto, podemos decir que:

  1. La armadura representa el rechazo que tenemos a una parte de nosotros.
  2. La clave está en aceptar esa parte. En aceptarnos.
  3. Tenemos miedo a aceptarnos porque tenemos miedo a ser juzgados. Pero somos nosotros los que nos juzgamos a través de los demás. Para que un juicio externo me afecte, debe haber un juicio interno generado por mí que crea.
  4. Para soltar la armadura, debo soltar el miedo que la genera. Para soltar el miedo, debo comenzar a aceptar mi “Sombra” (todo lo que ocultamos a nosotros y a los demás), cuando mi esencia salga a la luz, la armadura va a caer, y va a ser en ese preciso momento donde más “seguro” de mí mismo y libre me sienta. Ese será el momento donde tomaré conciencia que, el único ataque que existe es el mío contra mí mismo.
  5. Para aceptarme, tendré que soltar la necesidad de definirme, porque el hecho de definirme es lo que genera el juicio contra mí mismo. Y el juicio contra mí mismo es lo que genera la armadura.

Woo, creo que llegamos profundo el día de hoy!

Todavía queda la segunda parte de este artículo, para seguir profundizando un poco más en esto del “personaje” o la “armadura”. ¡El próximo martes lo estaré publicando!

Y vos, ¿Qué pensás de la armadura emocional?

Leer segunda parte del articulo aquí: La armadura emocional parte 2

Adrian Espasandin
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Apasionado del arte, del teatro y del coaching
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2 thoughts on “La armadura emocional – Parte 1/2 – Criterio de Verdad

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