La armadura emocional – Parte 2/2

Esta semana vamos a seguir con el tema de “La armadura emocional”, si no vieron el artículo de la semana pasada, les recomiendo que lo vean primero, ya que este es la continuación del mismo.

Anteriormente en el blog…

En el último artículo tocamos un punto fuerte, una de las funciones que tiene la armadura, que es la de ocultar una parte de nosotros, ocultando también el rechazo que nos tenemos a nosotros mismos. Vimos que la clave está en comenzar a aceptarnos tal cual somos, para dejar caer la armadura, ya que lo que nos genera sufrimiento no es lo que ocultamos, sino la cantidad de energía que gastamos en sostener ese “personaje”.

Hoy vamos a ver otra función de nuestra armadura, la de desconectarnos de nuestras emociones, de nuestra verdadera piel, la de apagar nuestra sensibilidad para dejar de sentir y así sentirnos protegidos. La acción en la cual desconectamos al mundo externo de nuestra “verdadera piel”, y al hacerlo mis estimad@s, desconectarnos de nosotros mismos para no sentir la realidad.

Hola, ¿cómo estás?
Bien… ¿Y vos?
Bien…
¿Tu trabajo?
Igual que siempre
Vos?
Bien, remandola…

¿Les suena? Es muy perceptible cuando estamos desconectados, es básicamente cuando la vida nos da igual, nos da igual el trabajo, nos da igual la pareja, nos da igual las relaciones, nos da igual todo.

Y es cuando generamos toda una estructura de justificaciones mentales de porque estamos así.

Y si no te gusta tu trabajo, ¿Por qué no intentás otra cosa?
¿Yo? Y que voy a hacer si bla bla bla..

Si estás disconforme con tu vida, por qué no..?
¿Yo? Pero si cada vez que bla bla bla…

Si te llevás mal con …, por qué no ..?
¿Yo? Pero si bla bla bla

¿Yo? Pero… ¿Yo? Pero… ¿Yo? Pero…

¿Y saben que esconden esas justificaciones mentales? El miedo a vivir la vida con intensidad. Porque el cambio es intensidad pura, es descontrol, es miedo, es adrenalina, es felicidad, es sufrimiento.

¿Y saben que es el amor? Lo mismo.

Le tenemos miedo al amor en su máxima expresión. (Y con amor no me refiero solo al de pareja, sino a todo, amor a lo que hago, amor en todas mis relaciones, amor a mi experiencia de vida).

Creemos que solo le tenemos miedo al fracaso ¿No será que también le tenemos miedo a la intensidad del éxito? (Y con éxito me refiero a la intensidad de experimentar el amor, porque es el único éxito lógico, lo demás, dinero, estatus, poder, pareja, soltería, vacaciones, trabajo, etc.; son cosas que no son buenas ni malas, simplemente si no te hacen experimentar amor, no tienen sentido alguno.)

Entonces volviendo a la armadura, a lo que le tememos profundamente es a la intensidad emocional. Por eso nos desconectamos, por eso nos da igual todo y en vez de vivir y experimentar la vida plenamente, la evitamos. Evitamos experimentar nuestra vida, evitando experimentar nuestras emociones.

Le tenemos tanto miedo a la vida, que nos volvemos muertos vivientes, viviendo una vida sin sentido por no hacernos responsables de ella. Las emociones nos conectan con la vida, nos hacen sentir vivos.

Por miedo a sentir, dejamos de vivir y experimentar la vida. Cada día se transforma en “un día más cerca de la muerte”, en vez de un día de agradecimiento por el hecho de existir.

Bastante duro, sí, pero si queremos empezar a vivir la vida más intensamente, tenemos que tomar conciencia de esto.

– Seguimos profundizando –

El miedo es lo que sostiene nuestra armadura, ¿a qué le tenemos miedo entonces?

A sentir intensamente, y no solo dolor.

¡Bien! Ahí está el punto de la cuestión, el miedo a sentir.

Ok ok ok! ¡Bien, entiendo entiendo! entonces Adrian, ¡decime! Como hago para no sentir dolor?

Es imposible saber la respuesta a eso, o por lo menos yo no la sé. Pero si hay una reflexión que ayuda a soltar esa armadura y empieza con una pregunta: ¿Estás dispuest@ a experimentar la vida en toda su intensidad?

La armadura anestesia el dolor, la tristeza, el enojo, la ira, pero, ¿saben qué? También anestesia la felicidad, el placer, la adrenalina de vivir, el éxtasis de la existencia y todas las “emociones positivas”.

Si anestesiamos, anestesiamos todo y aquí está el punto en cuestión.

El amor a hacer lo que amamos, conlleva la posibilidad de fracasar.
El amor de estar en una relación conlleva la posibilidad de salir lastimados.
El amor de aprender, conlleva el miedo a sentirnos ignorantes.
El amor a experimentar, conlleva el miedo a sentir dolor.

El miedo a la muerte, es en realidad el miedo a la vida.
(huuf, profundo… ya vamos a profundizar en esto en otro artículo).

(¡Si habré puesto esta cara varias veces al descubrir estas cosas!)

La pregunta es, cuando estes en tu lecho de muerte:
¿Te gustaría haber vivido la vida desde el amor o desde el miedo?

De qué creés que te vas a arrepentir más, de haber fracasado, de haber sido lastimado, de haberte sentido ignorante, de haber sentido dolor, o de nunca haber intentado, hacer lo que amas, estar en una relación, aprender, experimentar o vivir la vida, por miedo?

¿Entonces?

  1. La armadura nos desconecta de nuestras emociones y de nosotros mismos.
  2. Creamos la armadura porque tenemos miedo a sentir
  3. Como tenemos miedo a sentir, nos desconectamos de nuestras emociones, desconectándonos de la vida.
  4. Pero, así como nos desconectamos de esas “Emociones negativas” (como el miedo y la tristeza), también nos desconectamos de todas las “Emociones Positivas” (como la felicidad, el amor, y el éxtasis de existir).
  5. Soltar la armadura permitiéndonos sentir y aceptándonos, será volver a conectarnos con nuestra esencia, volver a sentir y a estar realmente vivos, para dejar la zona de confort y como el ave Fénix, renacer!

¿Te animás a sentir?

Adrian Espasandin
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Apasionado del arte, del teatro y del coaching
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4 thoughts on “La armadura emocional – Parte 2/2

  • Julieta

    Justo la dosis de presencia que necesitaba para disolver la neblina que tenía hoy delante de los ojos desde la mañana. GRACIAS y mucho amor desde Barcelona! X

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    • Adrian Espasandin

      Julieta, me alegra que te haya servido el artículo! Saludos desde Argentina!

      Responder
  • Pilar

    Y será entoces, que el ego es parte de esa armadura? Porque también nos mantiene desconectados de nuestra esencia, emociones y corazón.

    Responder
    • Adrian Espasandin

      Muy buena pregunta Pilar, es algo que he estado pensando esta semana. Quizás no son lo mismo si nos paramos en que el “ego” es la identidad que creemos que somos y la armadura la identidad que queremos mostrar. Aveces lo que creemos que somos y lo que queremos mostrar es lo mismo. Aveces queremos ocultar lo que creemos que somos, y ahi se diferencian. Igualmente la armadura y el ego son ilusiones que hemos creado con la mente. ¿Qué pensas?

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