Viajando: El inesperado encuentro con el museo Salvador Dalí

Miércoles por la mañana, 8:30am, sentado en un tren que se dirigía a Girona (Después de que muchas personas me recomendaran ir hacia allí, y sobre todo por que se rodaron varias escenas de la serie Games Of Thrones (de la cual soy fiel seguidor), decido comprar unos pasajes de tren para partir a rumbos desconocidos.

Viaje tranquilo, algo solitario (poca gente en el tren), el tren se detiene, habíamos llegado a Girona. Decido ir un momento al baño ya que no sabia cuando tendría otro cerca. Salgo del baño, me acerco a la puerta para salir, cerrada, algo normal ya que las puertas acá en España a diferencia de Buenos Aires (o por lo menos cuando fuí) requieren apretar un botón para que se abran. Presiono el botón, no abre, vuelvo a presionarlo, el tren comienza a moverse, en ese momento me cae toda la información como vaso de agua fría por la espalda: Girona no era la última estación, el tren que me había tomado era de los que se detenían en cada ciudad (a muchos kilómetros una de otra), y tenias que bajarte apenas se detuviera por que sino cerraba la puerta y se marchaba (literalmente lo que me paso).

Apurado comienzo a buscar a la bendita azafata para preguntarle hacia donde coño se dirigía el bendito tren, y después de recorrer todos los asientos sin éxito alguno, decido preguntarle a un grupo de mujeres que estaba ahí

– Hola! Una pregunta, donde nos dirigimos?
– A Figueras (con cara extrañada por la pregunta)
– Hoo, Fuck.. se me pasó la estación de Girona…
– Huu.. igualmente no te preocupes, puedes volver en poco tiempo, salen trenes en todo momento. Además si no tienes prisa, puedes ir al museo de Salvador Dalí..
– Woo, las cosas pasan por algo, voy a aprovechar para ir al museo

Mi cara cuando me dijeron del museo de Salvador Dalí

Siempre había querido ir al museo de Salvador Dalí, yo realmente no soy muy seguidor de las artes plásticas o las pinturas, es mas, los museos me aburren, a los 10 minutos empiezo a ver todo como si fuera lo mismo, el mismo cuadro repetido 100 veces, la misma escultura 200 veces con variaciones (algunos me querrán matar con lo que digo, y se que otros me entenderán, pero es lo que me pasa, lo que menos me interesa al ir a una ciudad es ver sus museos), pero con Salvador Dalí era diferente, me habían hablado muy bien de ese museo en particular, y siempre me habían llamado mucho la atención el arte de este artista, su locura, su surrealismo, su teatralidad.

Así pues llegué a Figueras, con lo primero que me encaró la ciudad fue un olor a guano tremendo, y una ciudad que mas que ciudad era un pueblo. Mucha calma, mucha tranquilidad (a diferencia de Barcelona que recién ahora (1 mes después de vivir ahí), es increiblemente dinámica, donde estas corriendo todo el día (eso es muy bueno para mi, pero aveces es bueno estar en ciudades un poco mas tranquilas y relajadas).

Lo primero que me pregunte fué, porque un museo como el de Salvador Dalí, está aquí, en un pueblo tan simple y tranquilo como este? Que tiene solo esta atracción y una que otra mas? Después me di cuenta de que Salvador Dalí había nacido en esa ciudad, y que la decisión de que el museo estuviera ahí, había sido de él.

Llegué al museo, ya desde fuera me llamo la atención, imponente, color rojo, con cerebros dorados decorando toda la estructura.

(A partir de aquí contaré solo algunas pequeñas cosas que vi en el museo, para no adelantarles nada, no quiero ser de esos que les cuentan la película antes de que la vean!)

Al entrar me resultó tremendamente interesante el sistema de recorrido, se trataba nada mas y nada menos que de una estructura en espiral, que mediante recorridos circulares, ibas subiendo por todo el museo, entrando a diferentes habitaciones con diferentes temáticas.

Lo increíble de este lugar no solo es que cada pieza tenga un significado donde podás quedarte un largo rato apreciando cada detalle, sino que el museo en conjunto tiene todo un significado que interactua entre si. Aquí la experiencia no es la individualidad de cada obra, sino el museo en su conjunto, creo que por eso Salvador Dalí lo que llamó TEATRO-Museo, porque es una obra de teatro que tiene una duración de dos horas (o ese fué el tiempo que estuve, y hasta me hubiera gustado estar mas).

El museo es polifacético como Dalí, podés encontrar desde caricaturas, hasta joyas hechas por el, desde esculturas, hasta habitaciones completas que componen un solo cuadro.

Caricatura
Joya realizada por el
Sesión de fotos de Dalí interactuando con su bigote
El techo de una de las habitaciones. Flipante!

Algo que me llamo mucho la atencion fué acercarme donde se encuentran sus restos, su tumba, quizás en ese momento ya haya estado demasiado sugestionado como para ser objetivo con lo que voy a contar, pero creo que los genios o gente iluminada emanan algo que se contagia, un aura, energía, o como quieran llamarlo, y estar tan cerca de Dalí se hacia sentir en el ambiente, realmente no podía creer estar tan cerca de su tumba.

Para terminar, solo decirles que el museo es una experiencia, que te transforma sin que te des cuenta, que no solo establece una comunicación con tu parte consciente, sino con tu parte mas inconsciente.

Y creo que ahí entendí como había llegado ahí, mi inconsciente me había llevado (así como nos maneja en la vida sin que nos demos cuenta). Y el museo Salvador Dalí resultó ser una caricia a mi inconsciente.

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Apasionado del arte, del teatro y del coaching
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