fbpx

Hemos catalogado al fracaso como algo negativo, y cuando lo experimentamos nos sentimos mal, indignos, incapaces, y sacamos una ametralladora de «definiciones» negativas, que poco a poco van minando nuestro autoestima. Todo esto sostenido de una creencia limitante: «El éxito me hace digno». (y esta creencia quizás albergue muchas otras del tipo «si soy digno voy a ser aceptado» «el éxito me da aceptación y amor», etc).

Estos pensamientos lo que hacen es que termine siendo peor lo que nos decimos por fracasar, que el efecto del fracaso en si.

El sentido del fracaso

Eso que nos decimos nubla lo mas importante del fracaso, el aprendizaje. Y la verdad es que muchos de los fracasos que vivimos son pura información para seguir aprendiendo, para avanzar. Uno que se me viene a la mente es el de recursar 2 veces la misma materia «Matemática Financiera» cuando estudiaba administración de empresas.

En ese momento lo consideré un fracaso, pero gracias a eso me di cuenta que la administración no era lo mio, que mi pasión y mi propósito no iban por ahí, sino que estaba ligado al Desarrollo Personal, al Coaching y al Teatro (donde tuve fracasos más intensos, pero que no me movieron ni un pelo, mostrándome cuanto amaba lo que hacía a diferencia de administración, que me hizo abandonar). En este caso, el recursar esa materia, terminó siendo un éxito en mi vida, porque me enseñó algo mas importante.

Por eso fuera de la connotación que podamos otorgarle, en todo momento, el fracaso no es mas ni menos que información. Información muy valiosa que, si nos quedamos pegados a todos esos pensamientos juzgadores con los que nos castigamos a nosotros mismos, nos perdemos de ver.

Soltar el resultado

El camino aquí tiene que ver con soltar el resultado, dejar de proyectar nuestra felicidad en un resultado futuro (que en realidad cuando llega, es una alegría que nos dura muy poco y que pronto se desvanece, entrando otra vez en la rueda de buscar otro objetivo que prometa felicidad futura), y conectarnos con el presente, con el proceso, con el hacer.

Es dejar de perseguir el resultado para encontrar el aprendizaje. Y digo «encontrar» y no «buscar» porque el aprendizaje se produce día a día, en el momento presente, en cada paso que doy, y aquí, desaparece la concepción que tenemos de «fracaso», porque si ligamos nuestro éxito a «aprender» en vez de a obtener un resultado, jamás podríamos fracasar, ya que por lo que vimos si fracasáramos aprenderíamos, y aprender sería tener éxito. Por ende tendríamos éxito.

La próxima vez que encares un proyecto o lo que sea, ligá tu propósito a aprender y no a un resultado para ser feliz (aunque te definas un objetivo a alcanzar), porque el aprendizaje siempre te va a llevar a encontrar la mejor versión de vos mismo/a, y sea lento o rápido, será el mejor camino para trascender lo que sos, que en el fondo, es lo que todos buscamos.

Soltá las expectativas, y llegarás a donde ellas nunca hubieran llegado.

¿Te ha pasado de tener un «fracaso» necesario del cual aprendiste? ¿Cual? ¡Contame en los comentarios! 🙂

Clase gratis: Superar el miedo a hablar en público

Accedé a esta clase e iniciá un proceso que te permita superar el miedo a hablar en público

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
1
Hablame por Whatsapp!
Escribime por whatsapp por cualquier consulta